Del Videoclub a OnlyFans: de Rocco Siffredi a tu vecina del cuarto

 



Siempre que íbamos al videoclub, el cachondo de mi hermano mayor se colaba por debajo de las cortinas de la salita de cine X. Mi madre casi tenía que arrastrarle de los pies para sacarlo de allí. Desde fuera solo veías los zapatos de los señores que ojeaban las cintas. Desde dentro, imagino, se veía un mundo entero.

“Cuando sea mayor entraré ahí”, pensaba.

Pero antes de que me hiciese mayor llegaron la piratería, internet, las descargas y todo aquello que tuvo la culpa de acabar con los videoclubes. Y con ellos murió aquella industria pornográfica de superproducciones y superestrellas. Se acabaron las hadas siliconadas y los cuentos. Ahora el consumidor quiere que se parezca a su vecina del cuarto y quiere que el fontanero la pille en batín y despeinada.

La revolución amateur

En 2016 vi un reality de Nacho Vidal. Era él con su operador de cámara mostrando el día a día del actor en la industria americana. Grandes despachos, directores que cuidaban la fotografía, la iluminación y el maquillaje de la actriz. Evil Angel, Rocco Siffredi, galas de premios… Era toda una industria de profesionales dedicados al sector. Familias enteras comiendo de la buena venta y distribución de aquellos VHS.

Nada que ver con lo que vino después: escenas de cámara oculta, caras pixeladas, pechos velludos, panzas y gemidos, a veces, desagradables… Atrás quedó el glamour. Ahora internet abrió todos sus portales para que cualquiera de las criaturas que habitan nuestro universo pudiera grabarse teniendo un coito.

La internet, que diría tu padre, hizo lo esperado: romper el modus operandi tradicional. Antes hacían falta productores, distribuidoras, actores, cámaras, dependientes de videoclub y salitas X donde poder mostrar sus cintas a mucha gente. Después solo hizo falta una conexión decente y muy poca vergüenza. El cine para adultos siguió siendo para adultos, pero dejó de ser cine.

Se perdió el encanto.

¿Cuánta gente solitaria hay enriqueciendo a desconocidas a través de OnlyFans a cambio de un vídeo íntimo dedicado? El otro día una de las estrellitas de la plataforma quiso conocer al suscriptor que más dinero se había dejado comprándole contenido. La muchacha, literalmente, lo humilló. Gestos de asco, incomodidad y un apretón de manos casi protocolario.

Pues para eso quedó todo.

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